Exercici 5 · Lengua castellana y literatura 2023, convocatòria ordinària
Text de l'enunciat
3. Reflexión lingüística
[3 puntos en total]
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Apartat 3.1
Text de l'enunciat
3.1. Indique cuál de las dos secuencias del par mínimo es agramatical y explique a qué se debe el contraste. La respuesta debe tener un máximo de cincuenta palabras y contener términos gramaticales relevantes.
[1 punto]
a) Las fotografías fueron eliminadas.
b) Las fotografías fueron desaparecidas.
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Apartat 3.2
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3.2. Escriba una secuencia gramatical de no más de veinte palabras que contenga, al menos, los siguientes cuatro elementos en el orden que considere oportuno: un adverbio interrogativo, un verbo transitivo, un complemento directo y un complemento predicativo orientado al complemento directo. La secuencia puede contener oraciones subordinadas, pero no coordinadas ni yuxtapuestas.
Secuencia: _________________________________________________________
__________________________________________________________________
Una vez escrita la secuencia, indique qué palabras (o grupos de palabras) de esta se corresponden con cada uno de los elementos listados en el párrafo anterior. Utilice para ello la tabla que aparece a continuación:
[1 punto]
Adverbio interrogativo
Verbo transitivo
Complemento directo
Complemento predicativo orientado al CD
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Apartat 3.3
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3.3. Lea la siguiente lista de secuencias y, de entre las opciones que se ofrecen debajo, elija la única que identifica de manera correcta y ordenada el tipo de oración subordinada que aparece en cada una de las secuencias.
[0,5 puntos. Si la respuesta es errónea, se descontarán 0,15 puntos; si no responde a la pregunta, no se aplicará ningún descuento.] 1. Todavía no he pagado el coche que me compré el año pasado. 2. Como no corras más, no llegarás a tiempo. 3. La esperé en la calle, porque me lo pidió. 4. Le dije que me lo pensaría.
☐ 1) de relativo, 2) modal, 3) concesiva, 4) sustantiva
☐ 1) de relativo, 2) condicional, 3) causal, 4) sustantiva
☐ 1) final, 2) condicional, 3) causal, 4) de relativo
☐ 1) final, 2) comparativa, 3) condicional, 4) sustantiva
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Apartat 3.4
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3.4. Observe las siguientes secuencias agramaticales, que contienen oraciones subordinadas. 1. * Me preguntó cuando podría viajar a Marruecos. 2. * Me alegro que eso no suceda.
Elija UNA de las dos secuencias y conteste las dos cuestiones siguientes:
[0,5 puntos]
a) Explique, en un máximo de veinte palabras, cuál es el motivo de la agramaticalidad de la secuencia escogida.
b) Escriba una versión gramatical de la secuencia escogida. Tenga en cuenta que los cambios deben ser mínimos.
Etiqueta de l’alumne/a
L’Institut d’Estudis Catalans ha tingut cura de la correcció lingüística i de l’edició d’aquesta prova d’accés
Serie 5
Proves d’accés a la universitat
Lengua castellana y literatura
Opción de examen (Marque la opción escogida)
OPCIÓN A OPCIÓN B
2023
Quadre quali fi caci
Espai per etiquetes
La prueba consta de tres partes: 1) comprensión lectora, 2) expresión escrita y 3) reflexión lingüística.
Debe escoger UNA de las dos opciones (A o B) para completar las partes 1 y 2. En cambio, la parte 3 es común a las dos opciones.
OPCIÓN A
Lea el siguiente texto y responda a las cuestiones que se plantean a continuación.
Mi abuela tenía el pelo blanco, en una ola encrespada sobre la frente, que le daba cierto aire colérico. Llevaba casi siempre un bastoncillo de bambú con puño de oro, que no le hacía ninguna falta, porque era firme como un caballo. Repasando antiguas fotografías creo descubrir en aquella cara espesa, maciza y blanca, en aquellos ojos grises bordeados por un círculo ahumado, un resplandor de Borja y aun de mí. Supongo que Borja heredó su gallardía, su falta absoluta de piedad. Yo, tal vez, esta gran tristeza.
Las manos de mi abuela, huesudas y de nudillos salientes, no carentes de belleza, estaban salpicadas de manchas color café. En el índice y anular de la derecha le bailaban dos enormes brillantes sucios. Después de las comidas arrastraba su mecedora hasta la ventana de su gabinete (la calígine, el viento abrasador y húmedo desgarrándose en las pitas, o empujando las hojas castañas bajo los almendros; las hinchadas nubes de plomo borrando el brillo verde del mar). Y desde allí, con sus viejos prismáticos de teatro incrustados de zafiros falsos, escudriñaba las casas blancas del declive, donde habitaban los colonos; o acechaba el mar, por donde no pasaba ningún barco, por donde no aparecía ningún rastro de aquel horror que oíamos de labios de Antonia, el ama de llaves. («Dicen que en el otro lado están matando familias enteras, que fusilan a los frailes y les sacan los ojos… y que a otros los echan en una balsa de aceite hirviendo… ¡Dios tenga piedad de ellos!»). Sin perder su aire inconmovido, con los ojos aún más juntos, como dos hermanos confiándose oscuros secretos, mi abuela oía las morbosas explicaciones. Y seguíamos los cuatro —ella, tía Emilia, mi primo Borja y yo—, empapados de calor, aburrimiento y soledad, ansiosos de unas noticias que no acababan de ser decisivas —la guerra empezó apenas hacía mes y medio—, en el silencio de aquel rincón de la isla, en el perdido punto en el mundo que era la casa de la abuela. La hora de la siesta era quizá la de más calma y a un tiempo más cargada del día. Oíamos el crujido de la mecedora en el gabinete de la abuela, la imaginábamos espiando el ir y venir de las mujeres del declive, con el parpadeo de un sol gris en los enormes solitarios de sus dedos. A menudo le oíamos decir que estaba arruinada, y al decirlo, metiéndose en la boca alguno de los infinitos comprimidos que se alineaban en frasquitos marrones sobre su cómoda, se marcaban más profundamente las sombras bajo sus ojos, y las pupilas se le cubrían de un gelatinoso cansancio. Parecía un Buda apaleado.
Ana María Matute. Primera memoria. Barcelona: Destino, 1960, pp. 9-11
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