Exercici 6 · Literatura castellana 2023, convocatòria ordinària
Text de l'enunciat
2. Comente el siguiente fragmento del comienzo del capítulo 21 de la «Primera parte» del Quijote.
[4 puntos: 2 puntos por el contenido y 2 puntos por la capacidad de argumentar y estructurar coherentemente el comentario]
En esto comenzó a llover un poco, y quisiera Sancho que se entraran en el molino de los batanes, mas habíales cobrado tal aborrecimiento don Quijote por la pesada burla, que en ninguna manera quiso entrar dentro; y, así, torciendo el camino a la derecha mano, dieron en otro como el que habían llevado el día de antes. 5 De allí a poco, descubrió don Quijote un hombre a caballo que traía en la cabeza una cosa que relumbraba como si fuera de oro, y aun él apenas le hubo visto, cuando se volvió a Sancho y le dijo:
—Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas, especialmente aquel 10 que dice: «Donde una puerta se cierra, otra se abre». Dígolo porque si anoche nos cerró la ventura la puerta de la que buscábamos, engañándonos con los batanes, ahora nos abre de par en par otra, para otra mejor y más cierta aventura, que si yo no acertare a entrar por ella, mía será la culpa, sin que la pueda dar a la poca noticia de batanes ni a la escuridad de la noche. Digo esto porque, si no me engaño, hacia nosotros viene uno que trae en su cabeza 15 puesto el yelmo de Mambrino, sobre que yo hice el juramento¹ que sabes.
—Mire vuestra merced bien lo que dice y mejor lo que hace —dijo Sancho—, que no querría que fuesen otros batanes que nos acabasen de abatanar y aporrear el sentido.
—¡Válate el diablo por hombre!² —replicó don Quijote—. ¿Qué va de yelmo a batanes?³
—No sé nada —respondió Sancho—, mas a fe que si yo pudiera hablar tanto como 20 solía, que quizá diera tales razones, que vuestra merced viera que se engañaba en lo que dice.
—¿Cómo me puedo engañar en lo que digo, traidor escrupuloso? —dijo don Quijote—. Dime, ¿no ves aquel caballero que hacia nosotros viene, sobre un caballo rucio rodado,⁴ que trae puesto en la cabeza un yelmo de oro? 25 —Lo que yo veo y columbro —respondió Sancho— no es sino un hombre sobre un asno pardo, como el mío, que trae sobre la cabeza una cosa que relumbra.
—Pues ese es el yelmo de Mambrino —dijo don Quijote—. Apártate a una parte y déjame con él a solas: verás cuán sin hablar palabra, por ahorrar del tiempo, concluyo esta aventura y queda por mío el yelmo que tanto he deseado. 30 —Yo me tengo en cuidado el apartarme —replicó Sancho—, mas quiera Dios, torno a decir, que orégano sea y no batanes.⁵
—Ya os he dicho, hermano, que no me mentéis ni por pienso más eso de los batanes —dijo don Quijote—, que voto,⁶ y no digo más, que os batanee el alma.
Calló Sancho, con temor que su amo no cumpliese el voto que le había echado, redon- 35 do⁷ como una bola.
Es, pues, el caso que el yelmo y el caballo y caballero que don Quijote veía era esto: que en aquel contorno había dos lugares, el uno tan pequeño, que ni tenía botica ni barbero, y el otro, que estaba junto a él, sí; y, así, el barbero del mayor servía al menor, en el cual tuvo necesidad un enfermo de sangrarse, y otro de hacerse la barba, para lo cual venía el barbero 40 y traía una bacía de azófar;⁸ y quiso la suerte que al tiempo que venía comenzó a llover, y porque no se le manchase el sombrero, que debía de ser nuevo, se puso la bacía sobre la cabeza, y, como estaba limpia, desde media legua relumbraba. Venía sobre un asno pardo, como Sancho dijo, y esta fue la ocasión que a don Quijote le pareció caballo rucio rodado y caballero y yelmo de oro, que todas las cosas que veía con mucha facilidad las acomodaba 45 a sus desvariadas caballerías y malandantes pensamientos. Y cuando él vio que el pobre caballero llegaba cerca, sin ponerse con él en razones, a todo correr de Rocinante le enristró
con el lanzón bajo, llevando intención de pasarle de parte a parte; mas cuando a él llegaba, sin detener la furia de su carrera le dijo:
—¡Defiéndete, cautiva⁹ criatura, o entriégame de tu voluntad lo que con tanta razón se 50 me debe!
1. Hacer el juramento significa comportarse como el marqués de Mantua y hacer penitencia hasta conseguir una celada nueva en combate, tal y como ha dicho en el capítulo 10. 2. ¡Válate el diablo por hombre!: ‘¡Que el diablo te lleve por mal hombre!’. 3. ¿Qué va de yelmo a batanes?: ‘¿Qué tienen que ver un yelmo y unos batanes?’. 4. rucio rodado: ‘de color pardo con manchas más oscuras’. 5. Variación sobre el refrán «A Dios plega que orégano sea, y no se nos vuelva alcaravea»; el orégano era hierba mucho más apreciada que la alcaravea. 6. El narrador ha omitido «a Dios» en su transcripción de las palabras de don Quijote: «voto a Dios». 7. redondo: ‘completo’, porque faltaba la segunda parte del voto («a Dios»). 8. La bacía era una especie de palangana con una escotadura semicircular para introducir el cuello; en el cuenco se mezclaban el agua y el jabón para remojar la barba. Azófar es ‘latón’. 9. cautiva: ‘mezquina, malvada’.
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L’Institut d’Estudis Catalans ha tingut cura de la correcció lingüística i de l’edició d’aquesta prova d’accés
Proves d’accés a la universitat
Literatura castellana
Serie 5
2023
Quadre quali fi caci
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Esta prueba consta de dos partes. Escoja DOS de las cuatro preguntas planteadas en la primera parte y UNO de los dos comentarios de texto planteados en la segunda parte.
Primera parte
Responda a DOS de las preguntas siguientes:
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